Era la cuarta vez que visitaba el país vecino, pero no sería como ninguna de las anteriores veces.
La primera fue en el 98 con mis padres, y no, no fuimos por los mundiales sino por los amigos de Disney.
Las otras dos veces que había ido fue por excursiones escolares, de esas que suponen cruzar la frontera dos veces en el día porque no haces ni siquiera noche.
Pero como digo, la cuarta iba a ser diferente. Visitaría la capital gala durante varios días con mis amigas en un viaje con los compañeros de instituto que cursaban francés. Y aunque nuestro nivel de frances no era demasiado bueno, ahí estábamos, entrando a la ciudad por los Campos Elíseos.
Aunque tan solo estuvimos allí cuatro días, vimos buena parte de la ciudad gracias al transporte público, visitamos los monumentos más importantes y además fuimos a Disneyland.
La primera fue en el 98 con mis padres, y no, no fuimos por los mundiales sino por los amigos de Disney.
Las otras dos veces que había ido fue por excursiones escolares, de esas que suponen cruzar la frontera dos veces en el día porque no haces ni siquiera noche.
Pero como digo, la cuarta iba a ser diferente. Visitaría la capital gala durante varios días con mis amigas en un viaje con los compañeros de instituto que cursaban francés. Y aunque nuestro nivel de frances no era demasiado bueno, ahí estábamos, entrando a la ciudad por los Campos Elíseos.
Aunque tan solo estuvimos allí cuatro días, vimos buena parte de la ciudad gracias al transporte público, visitamos los monumentos más importantes y además fuimos a Disneyland.

Durante nuestra estancia en la capital visitamos tres museos:
El Louvre, donde tras una larga búsqueda encontramos La Gioconda.

El museo d'Orsay

y el museo Pompidou, un museo bastante particular de arte moderno.

No podían faltar tampoco las visitas a Notre Dame, el Sacré Coeur, los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, el viaje típico en Bateau Mouche, y evedentemente, la torre Eiffel, desde donde pudimos observar una magnífica panorámica de la ciudad.




Sin duda, una ciudad llena de magia...

Acabo de comprobar los beneficios de escribir un viaje, pues para escribir esto me ha ayudado a recordar una pequeña crónico que hice para el periódico del instituto, No era gran cosa, simplemente comentaba a grandes rascos que es lo que habíamos visitado durante el viaje y qué nos había parecido, pero lo justo para poder recordar medianamente un viaje.
Cada vez estoy más convencida de que esta decisión de escribir los viajes ha sido acertada.
Cada vez estoy más convencida de que esta decisión de escribir los viajes ha sido acertada.
Puedes ver más fotos del viaje aquí

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